¿Os recuerda a algo esta frase?. ¿Cuántas veces la repetiríamos de niñas cuando abríamos los sobres de cromos que nuestros padres o abuelos nos compraban los domingos, casi siempre al salir de misa?. Yo tengo muchísimos recuerdos de aquellos tiempos. Mi abuelita siempre le compraba a mi hermano un Don Miki o un sobre sorpresa con muñequitos de guerra, vaqueros, indios... y a mí unos blister de cacharretes, caramelitos de nata (daban dos por una peseta, no se me olvidará en la vida), cromos de aquellas muñequitas tan lindas con esos sombreros de tela estampada tan grandes.... (Uff, prefiero no seguir que me entra la melancolía...).
Bueno, volviendo a la
actualidad. Ya sabéis que me gusta mucho el washi-tape y que tengo
muchos modelos, mis favoritos hasta por duplicado. Pero hay veces en las
que igual descubro una tienda nueva que los tiene, o
por internet... y a
la hora de comprar me entran las dudas de si los tengo o no los
tengo.... Muchos son muy parecidos y es fácil confundirse. Entonces se
me ocurrió lo siguiente. Cuando coleccionábamos cromos hacíamos listas
con los números e íbamos tachando los que ya teníamos. Como no me
parecía muy útil hacer una lista con la descripción de cada uno de los
rollos de cinta que ya tengo, opté por hacer que Paul, en esta libretita tan coqueta, guardara el gran
secreto....

Páginas y páginas con trocitos de mis pequeños tesoros. Lisos, con topitos, de cuadros, estampados....
Pero no os penséis que la historia acaba aquí. No, no. Nuevas joyitas están esperando a ocupar su lugar....
BSS